miércoles, 25 de febrero de 2015

2289.- Mis defectos, tus defectos.

¡Qué difícil es educar a tus hijos! ¡Y qué cansado! Es una tarea ardua en la que, la mayoría de las veces, das palos de ciego. Una veces, das en blando. Atinas. Y otras veces, das en duro. La has cagado soberanamente.

vía "articulo.mercadolibre.com"
Es así. Los padres no somos perfectos. Y por muchos blogs que leas. Por muchos libros que estudies. Por muchas reuniones a las que asistas. Por muchas escuelas de padres que visites. Aunque hagas tuyos todos los consejos. Con todo y con eso, muchas veces, metes la pata hasta el fondo.

Porque, no sólo cuenta el estado emocional de tu hijo. El tuyo, como madre, no es menos importante. Y tus defectos, son sus defectos. Y tus virtudes, son sus virtudes. Y que tengan mis virtudes, aunque pocas, no me importa. Pero, odio, me espanta, cuando veo en ellos actitudes que son reflejo de mis propios defectos. 

Un ejemplo: yo soy tremendamente impaciente y bastante intransigente. Muchas veces, hago grandes esfuerzos para mantenerme paciente. Para saber esperar. Para saber aceptar los tiempos de cada uno. Pero, hay días, como hoy, en los que me encuentro más cansada. Sin ganas ni fuerzas para tener paciencia. Para saber transigir. Y acabo metiendo prisas o saltando a la mínima. Y llevo mal mi falta pero llevo peor cuando veo, sobre todo al mediano, cometer mis propios errores sobre su hermano pequeño. Cuando veo que salta a la más mínima petición del pequeño. Cuando le llama, como yo hago, "pesado más que pesado". 

Lo llevo fatal. Me siento mal. Me culpo. Intento corregirme. Pero, las buenas intenciones me duran unos días. Y cuando vuelvo a estar cansada de nuevo, mi impaciencia e intransigencia reluce, y explota sobre ellos.

Pero, para no ser injusta conmigo misma, también diré que estoy criando niños buenos. Impacientes, probablemente, pero buenos, también.

Soy de las que culpa mucho a los padres de los problemas que tengan sus hijos. De los errores de sus hijos. Siempre creo que, cuando un hijo hace alguna "trastada", existe alguna carencia de la que sus padres son culpables seguro: un castigo no impuesto, una carencia que nunca llegó, un límite que no se puso, un tiempo dedicado a ellos que se perdió en el trabajo, una comida en familia hablando y charlando que mitigó el ruido de la tele...

Probablemente soy injusta. Seguro que los genes de cada uno también hacen su trabajo en la toma de decisiones, errónea o no, de cada persona. Pero nuestro hogar influye mucho en cómo funcionaremos en nuestra vida adulta. Y eso, como madre de tres, me preocupa. No quiero ser una madre perfecta. No quiero ser la "Bree" de ninguna vida "desesperada". Sólo quiero hijos buenos y felices. Y eso, es mucho pedir.

Y vosotras, ¿cómo sois como madres? ¿sois pacientes y sosegadas? ¿o sois unas histéricas como yo? ¿creéis que, nosotros los padres, somos los principales culpables de los errores de nuestros hijos?

3 comentarios:

  1. C'est pas toujours facile quand les enfants vont à l'école bonne journée Marie-Claire

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  2. Puff qué reales son tus apreciaciones! Es verdad que cuando vemos reflejados nuestros defectos o el costado que menos nos gusta en ellos nos hace retroceder, no? Tuve una época de mucho estrés laboral y a eso de las 20 horas, cuando todo se apiñaba (el baño, la cena, la casa desordenada todavía) siempre empezaba a los gritos por cualquier cosa! Ahora lo recuerdo y me da vergüenza!

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    1. Sí, el momento de los baños y las cenas es el que más no estresa y realmente no debería ser así. A mi me pasa igual, les veo reaccionar y me digo a mi misma "guapita, la próxima vez, callate la boca" Besos, Flor.

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