miércoles, 17 de diciembre de 2014

2254.- La violencia en el deporte

Hoy hablaremos de este tema que está tan de moda ahora por los últimos acontecimientos. Una moda que pasará en cuanto salga otro nuevo caso de corrupción o ocurra algo que consideremos (o consideren) más grave, interesante o morboso.

Sin embargo, es un tema del que ya hablé en un post de mi blog www.sobrevolandoloscuarenta.com hace algún tiempo, cuando mi hijo mediano se apuntó a un equipo de fútbol de barrio.

He querido recuperarlo y mostrároslo porque el tema en su día ya me pareció gravísimo. Tal y como me sigue pareciendo a día de hoy. ¿Cómo puede ser que un entrenador de un equipo de niños de diez años se líe a golpes con el árbitro de quince? ¿Cómo puede ser que todo un hombre de 43 años con dos hijos venga a Madrid con la única razón de darse de golpes con otra panda de energúmenos hasta el punto de acabar muerto?

Y sin irnos a esos extremos y no sólo en el fútbol, ¿cómo puede ser que un padre, durante un torneo de golf, empuje a su hijo a hacerles trampas a los contrincantes delante de ellos? ¿cómo puedes animar a tus hijos a pisar a otros niños con la única razón de ganar? Y encima, ganar ¿el qué? ¿Un torneo? ¿Una copa? ¿Un partido?

La ambición es buena. La ambición desmedida y sin sentido, es fatal.

Viendo como actúan muchos padres, entiendes luego el comportamiento de muchos niños, pobres víctimas de la incultura y la mala educación de sus padres.

Que me enrollo. Os dejo el post que escribí y que espero os guste:

Sí. Como lo leéis. Al niño le gusta el fútbol. Al mediano. Y a mi me espanta y aunque suene raro, a su padre también.

Pero, los gustos de cada uno, son los gustos de cada uno y hay que respetarlos.

Total, que apuntamos al niño al equipo de fútbol del barrio con la esperanza de que no le cogieran. No por nada pero si le admitían suponía entrenamiento dos días en semana y partido los sábados. Y teniendo en cuenta que tenemos tres churumbeles, la organización con tanto partido y tanto entrenamiento, se complica.

Pero, le ficharon. Y él loco de alegría. Y nosotros, pues también. ¡Qué remedio!

El pasado sábado que su padre estaba de viaje, me tocó llevarle al partido.

Toda una odisea teniendo en cuenta que debía estar en el campo a las diez menos cuarto de la mañana. Para colmo, llovió durante toda la mañana y tuve que dejar a la mayor y al pequeño, solos en casa. ¡Durante dos horas! ¡Qué intranquilidad! 

Estuve en remojo las dos horas. ¡Ni un ratito paró! Pero no se si fue peor la lluvia o los gritos de los padres. Pero vamos a ver, ¿para qué puñetas están los entrenadores? ¿No son ellos los que deben dirigir el juego de nuestros hijos?

Pues no. 

Resulta que los padres se dedican todo el partido a increpar a sus hijos: “¡¡Dale, venga, dale!! ¡¡¡Sube, sube. Sigue. Sigue!!! ¡¡¡Por la banda, por la banda!!! ¡¡¡Tira ya. Tira ya!!! ¡¡¡Vale, tranquilo. Venga, tranquilo!!! ¡¡¡Bien. Bien.!!!”

Y yo, flipando.  A ratos, me reía. A ratos, me daban unas ganas de meterle a alguno un trapo en la boca… por no decir una burrada.

Nunca lo entenderé. Una cosa es que les animes pero ¡que son niños jugando un partido de fútbol no la vida! No pueden enseñarles que lo importante es practicar un deporte, participar en un equipo y aprender a trabajar en equipo. Enseñarles que lo importante no es ganar ni perder sino que hay que saber hacer las dos cosas: ganar y perder.

No soporto a los padres gritones-bocachancla y me da que me voy a tener que morder la lengua como me toque ir a otro partido. Y yo, si me muerdo la lengua, me enveneno seguro. Tendré que tomarme la valeriana para no increpar a los susodich@s “¿qué tal si nos callamos un ratito, majetes?”

¿Tenéis a alguno de vuestros churumbeles en algún equipo? ¿Habéis vivido este tipo de violencia verbal (y no verbal) alguna vez?

martes, 16 de diciembre de 2014

2253.- Caminos de mesa patchwork navidad

Me encantan los caminos de mesa o los manteles individuales. Ahora en Navidad creo que puede ser un buen detalle para decorar la mesa en estas fechas tan especiales ¿Que les parece?

Siempre he pensado que el patchwork es para personas muy apañaditas ... me parece tan complicado! Pero es tan decorativo ... 


Via "polkadot chair"


Via "annie´s craft"



Via "the patchsmith en craftsy"



Via "apple avenue quilts"


Via "all people quilt"


¿Son aficionados al patchwork?

¿Quieren colaborar los martes en labores en red hablando de esta técnica?

Escriban un email a laboresenred[@]gmail.com 
indicando el blog que tienen y porque les gustaría colaborar en esta sección 
¡gracias!



lunes, 15 de diciembre de 2014

2252.- Bebidas para el invierno y sus fiestas

Todos sabemos lo habituales y recurrentes que son en fiestas las sidras, cavas, vinos y sorbetes de limón en toda fiesta navideña que se precie, pero por un lado tenemos el factor "frío" y por otro, ¿cómo no tener en cuenta también a los pequeños golosos de la casa?

Hay muchas variaciones y bebidas típicas de invierno, la vida no se reduce a copiosas meriendas de chocolate con churros. Durante las fiestas, mientras todos brindan, los más pequeños ¿qué? ¿miran? O nos obligan a comprarles ese repelente "champín" infantil, otra creación chunga para sacarnos los cuartos.

Tirando de tradición podemos aligerar las meriendas con un Submarino. Tan sencillo como leche bien caliente y una barra de chocolate a la taza que se irá disolviendo poco a poco mientras jugueteamos con ella dentro de la taza. Chavales, ¡a hundir la flota!

Submarino (vía Wikipedia)

De mi más tierna infancia recuerdo que mi abuela nos preparaba en alguna ocasión, sobre todo cuando andábamos resfriados, un nutritivo ponche de huevo. Recuerdo que lo aliñaban con unas gotas de una bebida misteriosa con la imagen de una monja, que resultó ser un vino dulce llamado Quina Santa Catalina. Ahora mi abuela iría a la cárcel o poco menos que al infierno por echarnos alcohol, pero bueno... cosas del pasado. En los ponches de huevo que se mencionan en la red se le añade brandy o ron y es típico de islas tropicales. También podemos hacerlo para todos los públicos, omitiendo ese "aliño", y seguirá siendo una bebida dulce, golosa, caliente y nutritiva.

Ponche de leche y huevo (vía El gran catador Imujer)

Otra bebida caliente y reconfortante que conocí a través de mis clases de alemán fue el Glühwein. Lo tomé en viajes invernales a ver mercadillos navideños por centroeuropa y me pareció el no va más de las bebidas para entrar en calor mientras estás en la calle disfrutando de las fiestas navideñas. Luego reparas en su existencia en el IKEA, mientras alguna muchacha disfrazada de nórdica agita una marmita en la tienda. También puedes leer sobre vino especiado en libros como Juego de Tronos, en que los que más expuestos al frío entran en calor con ello. Te haces una idea de que es algo exótico de por ahí fuera pero, ¿sabíais que el vino caliente con especias se ha tomado también en España desde hace siglos? Resulta que esa delicia fue muy popular en toda Europa hasta pasado el siglo XVIII y aquí se llamaba hipocrás o clarea. Ojalá se retomara esta maravilla, si la vendieran en nuestros mercadillos navideños seguro que muchos como yo visitarían la Plaza Mayor de Madrid en estas fechas sin poner cara de espanto.



Y como no podía ser menos, si nosotros los adultos nos deleitamos con un vinito caliente, ¿vamos a dejar que nuestros menores se queden con las manos frías? En este caso la receta sí que es alemana, el Kinderpunsch o "ponche infantil", una dulce adaptación "sin" con un olor y color muy similares. Sólo necesitamos medio litro de té de frutas para darle el color rojo intenso, cuarto de litro de zumo de manzana, un palo de canela, ocho clavos de olor, las pieles y el zumo de un limón y media naranja, hervir unos 10 minutos, retirar las especias antes de servir y endulzar al gusto con miel.


Llegado el momento de las fiestas quisiera incluir dos ideas con mucha magia y estilo. Como bebida refrescante y revitalizante para todo el año, ya que se elabora con helado, os sugiero una ronda de Reserva Romani. Esta pócima revitalizante del videojuego de la saga Zelda, Majora's Mask, no era fácil de conseguir, pero revitalizaba al protagonista durante tres días y sin duda lo hará también con nosotros.

Para ello necesitamos templar un poco un par de bolas de helado de vainilla, mezclar nuez moscada y canela al gusto, añadir una taza de leche, un chorrito de soda o agua con gas, como toque final un par de chupitos de licor de crema de whisky, que puede ser con o sin alcohol. También se puede tomar sin la crema de whisky, con lo que sería apto para todos los públicos. Como toda buena pócima la presentación es importante, un tarro etiquetado, una botellita o frasco curioso y ¡Tana-nanáaa!

Reserva o "Chateau" Romani (vía The Geeky Chef)

Finalmente un cóctel sin alcohol para todos los públicos, sobre todo para las señoritas más glamurosas y con mejores dotes interpretativas. El Shirley Temple fue creado como tal cóctel sin alcohol, por lo que su sabor es tal cual y no una adaptación de una bebida alcohólica a la que se le puede echar o no el licor. Rico, refrescante y con un color bonito, ¡a disfrutar!





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